sábado, 14 de septiembre de 2013

Un día de lluvia

Ha llovido algunos días de la pasada semana, y aunque no siempre la lluvia despierta los mismos sentimientos, me apetecía pintar algo que transmitiera alguna sensación.

Después de estar buscando en mi archivo de fotos de días de lluvia, no terminaba de encontrar alguna que encajase con lo que quería pintar. Al final, he encontrado una fotografía en blanco y negro colgada en la red (sin derechos de autor) que me acercaba a la idea que tenía.

El hecho de que fuera en blanco y negro me ha dado total libertad de interpretación en cuanto a colores, de forma que, finalmente, y respetando los valores de la fotografía, he ido tomado aquellos que me parecía guardaban cierta armonía con el tipo de lluvia que tenía en la cabeza.

Es una pintura que lleva más tiempo del que pueda parecer a simple vista. En primer lugar, después de haber recortado la composición, hay un trabajo de trazado de líneas básicas que requiere paciencia y atención.

En cuanto a colores, he procurado que no hubieran más de tres capas de pastel en ningún sitio, y ha habido un esfuerzo en respetar los contornos importantes de los edificios del fondo.

En definitiva, no es un tipo de pintura en la que la mano se siente libre con amplias aplicaciones de pastel jugando con superposiciones o mezclas, sino que requiere algo más de paciencia.




Un día de lluvia

El papel elegido ha sido un rectángulo de 40 x 30 cms. de Pastel Card de Sennelier, y todos los pasteles utilizados han sido duros (Nupastel) o medios (Rembrandt) no habiendo usado más de 20 pasteles distintos en total.

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